¿Veremos un nuevo Dream Team en estas Olimpiadas? Hoy, día 5 de agosto, comienzan unos nuevos Juegos Olímpicos en Río 2016. Se trata sin duda del mayor evento deportivo tanto por número de especialidades como por número de participantes.

De entre todas las disciplinas olímpicas, podríamos decir que el atletismo, la natación, la gimnasia y el baloncesto son los que más expectación generan.

El auge del deporte de la canasta comenzó en los Juegos de Barcelona 92. Allí, un grupo de 12 jugadores maravilló al mundo, encandilando a todos los aficionados con un baloncesto hasta entonces nunca visto. Sin duda alguna, hablamos del Dream Team.

Desde entonces, en cada evento baloncestístico de selecciones, ya sea Mundiales o Juegos Olímpicos, ha surgido siempre la misma pregunta ¿Un nuevo Dream Team?

Desde Feeldeporte queremos dejar clara nuestra respuesta. No. Dream Team sólo ha habido y habrá uno. El auténtico, el genuino, el de Barcelona 92.

Todos los demás combinados americanos que les han sucedido han contado también con una pléyade de estrellas, todos equipos de muy alto nivel, pero ningún a la altura del Dream Team, ni en juego, ni espectáculo y mucho menos en repercusión mundial.

El debate se vive incluso entre los propios jugadores americanos. Los propios Kobe Bryant y Lebron James encendían los ánimos afirmando que su selección, que participaba en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, podría batir al Dream Team en un hipotético partido.

Recordemos a los integrantes de ese equipo americano que se alzó con la medalla de Oro en el 2012: Tyson Chandler, Kevin Durant, Lebron James, Russell Westbrook, Deron Williams, Andre Iguodala, Kobe Bryant, Kevin Love, James Hardem, Chris Paul, Anthony Davis y Carmelo Anthony.

Sin lugar a dudas, un equipo temible que ha acumulado hasta el día de hoy 10 MVP de la temporada, 6 MVP de las finales, 75 participaciones en All Stars, 30 veces seleccionados en el primer equipo de la liga, 9 títulos de máximos anotadores y 11 anillo. ¡Casi nada!.

Sin embargo, estuvieron a punto de perder la final ante una Selección Española que contaba entre sus filas con 7 jugadores NBA.

Para poder realizar cualquier comparación o comenzar cualquier debate deberíamos primero saber quiénes eran los miembros del Dream Team. A continuación vamos a conocerlos y a indagar un poco más en cómo se fraguó este equipo de leyenda.

Todo comenzó en 1989, cuando la FIBA tomó la decisión de permitir a los jugadores profesionales participar en las olimpiadas. En unas votaciones en las que los propios americanos votaron en contra de la medida.

Los primeros 10 jugadores convocados para los Juegos de Barcelona 92 fueron :

Michael Jordan y Scottie Pippen de los Chicago Bulls;  John Stockton y Karl Malone de los Utah Jazz; Magic Johnson de Los Angeles Lakers; Larry Bird de los Boston Celtics; Patrick Ewing de los New York Knicks; Chris Mullin de los Golden State Warriors; David Robinson de los San Antonio Spurs; y Charles Barkley de los Philadelphia 76ers.

En un principio, Jordan, que a finales de 1992 había conseguido su segundo anillo, su segundo MVP y había terminado el campeonato como máximo anotador; tenía dudas sobre su participación en las Olimpiadas. Pensaba que tenía muy poco que ganar enfrentándose a jugadores por debajo de su nivel en un torneo que ya había conquistado en 1984 junto a Mullin y Erwing.

No fue hasta conocer el sí de Erwing y Bird, cuando Jordan decidió su participación en este equipo de ensueño.

Para completar el grupo de los elegidos, inicialmente se había escogido a Clyde Drexler de los Portland Trail Blazers y a Isiah Thomas de los Detroit Pistons. Sin embargo, de esta pareja de jugadores sólo el primero formó parte del Dream Team, siendo Christian Laettner, un jugador universitario sin experiencia NBA el segundo elegido, tras descartarse a jugadores como Alonzo Mourning o Shaquille O’Neal.

Han corrido mucho más que rumores acerca de la no inclusión de Thomas. La razón que ha cobrado más fuerzas ha sido el rechazo del propio Jordan a la idea que el representante de los “Bad Boys” jugara junto a él.

Una vez formado, el combinado americano se entrenó de cara a las Olimpiadas en Mónaco. Fueron seis días con prácticas diarias de 2 horas y en los que disputaron varios amistosos. La llegada al principado levantó gran expectación, atrayendo gran cantidad de seguidores y las cámaras de todo el planeta.  En ese momento lo extradeportivo le ganaba la partida al baloncesto.

Uno de esos partidos de preparación les enfrentó a Francia. El Dream Team ganó por una mínima ventaja al combinado galo, lo que confirmaba la relajación americana.

Fue en ese momento, sólo 12 horas después, cuando el seleccionador Daly decidió encerrar a sus hombres para jugar un partido histórico, conocido como “The Greatest Game Ever Played“. Algo así como El Mejor Partido Jamás Jugado.

 

 

Con Drexler y Stockton fuera por lesión, Daly dividió a sus jugadores en dos equipos: El azul, con Johnson, Barkley, Robinson, Mullin y Laettner; y el blanco, con Jordan, Pipen, Ewing, Malone y Bird.

Un partido “real”, jugado con la más alta intensidad y que marcó el verdadero inicio del Dream Team. El resultado, 40-38 para el equipo blanco.  A  partir de ahí, todo lo sucedido ya es historia viva del baloncesto.

El Dream Team se impone en el Torneo de Las Américas, previo a las Olimpiadas, llegando a ganar por 79 puntos de diferencia a Cuba.

Ya en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 continuaron maravillando al mundo. Una media de 117.3 puntos por partido y de 43.8 puntos de diferencia.  Se alzaron con la medalla de oro derrotando a Croacia 117 a 85.

Sólo cabe recordar las palabras de Johnson “cuando mirar a mi derecha está Jordan, a mi izquierda Barkley o Bird, ¡no sabía a quién pasar la pelota!

Más datos para demostrar la absoluta superioridad de este equipo, sólo entre Jordan, Bird y Jonshon atesoran 14 anillos de la NBA, 11 premios al MVP de la liga, 11 premios al MVP de las finales y 10 títulos de máximo anotador. De los 12 integrantes, sólo Laettner, no forma parte del Salón de la Fama.

Un equipo de ensueño que marcó el camino a las siguientes generaciones, fomentó la práctica del baloncesto en todo el mundo y dejó su nombre grabado para siempre en la historia de los Juegos Olímpicos.

 

 

 

 

 

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